Palabras del Presidente:
“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?” (1 Corintios 3:16) Saber quien soy, es un dilema que tendrá una infuencia enorme en mis acciones, el apóstol Pablo dice en 2 Corintios 3:18, que si miramos como a un espejo la gloria
del Señor, Somos transformados de gloria en gloria, Pablo dice que seremos lo que visionamos lo que seremos, somos lo que contemplamos cada día, somos lo que queremos imitar, esto tendrá una infuencia signifcativa en mi hablar, en mi vestir, en mi conducta como esposo, esposa, hija o hijo, ciudadano, claro que si visionamos ser como el hijo de Dios, llegaremos a ser como él es.
Si tendría que representar a mi país en algún deporte, me esforzaría cuidando mi cuerpo física y mentalmente a fn de que nada afecte mi rendimiento como deportista y así pueda hacer quedar bien a mi país.
De todo cuanto pueda perjudicarme, me abstendría, claro, me alimentaría de todo aquello que sea saludable, dormiría las horas apropiadas y en el horario apropiado.
Pedro, en 1 Pedro 2:9, dice que somos “linaje escogido” “real sacerdocio” “nación santa” que defniciones mas exaltantes para seres humanos, siento que estas declaraciones nos
pone en un compromiso muy grande con Aquél que nos ha privilegiado como “linaje escogido” que nos ha asignado la responsabilidad de ser “sacerdotes” pero requiere de
nosotros que actuemos, vivamos y nos movamos como “NACIÓN SANTA”
Ser Santo, no es una cuestión de proposición, nadie puede por si mismo proponerse ser santo, es un asunto de convivir cada día con Aquél que “Es Santo” es una cuestión de relación desarrollada, es un proceso continuo de crecimiento madurez y dependencia.
Los cuatro jóvenes hebreos que en la corte babilónica, en situaciones muy desventajosas, fueron sometidos a prueba difícil, no encontraron otra respuesta que la que describe Daniel 1:8, “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía;…”Esta proposición de Daniel y sus compañeros, no fue una respuesta simple a una circunstancia presentada, era parte de su carácter, desarrollado por medio de acciones diarias que formaron sus hábitos, fue el resultado de una relación continua con aquel que nos da una nueva identidad (ver, Daniel 6:4,5) y nos capacita para
que en esa nueva identidad, seamos prosperados en todo (3 Juan 2) y que su nombre sea glorifcado.
“Por que habéis sido comprados por precio; glorifcad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Corintios 6:20) Como iglesia, hoy tenemos la
oportunidad, con la ayuda de nuestro “Creador y Sustentador” de recomenzar a formar hábitos saludables que caracterizan a aquellos que no solamente creen en la vida cristiana sino a aquellos que están dispuestos a vivirla, el “Seminario de Enriquecimiento
Espiritual II” (SEEII) nos ayudará en este propósito. Este mes de octubre la iglesia toda desarrollando el SEE II. LEER MÁS